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octubre 2019

Un disfraz mecánico de velociraptor hecho en casa y con movimientos sumamente realistas

Esta estudiante de ingeniería de sistemas y redes se llama Esmée Kramer y ha grabado un vídeo mostrando a qué ha dedicado su tiempo libre en el último año: crear un disfraz de dinosaurio mecánico. Con un poco de imaginación casi, casi, que parece «de verdad».

El resultado es tremendamente realista, y estoy seguro de que hasta Spielberg o Jim Henson estarían orgullosos. Sobre todo teniendo en cuenta que el velociraptor está fabricado con tubos de PVC baratos y ligeros, cartulina, cuerdas elásticas como las de escalada y cinta americana, algo que nunca falta.

Los cuadernos con los bocetos originales, que se pueden ver al final del vídeo dan una idea de lo laborioso del proceso, que seguramente ha incluido muchas horas de ensayo-y-error. El único problema que no parece tener solución en este disfraz casi perfecto es la articulación de las rodillas de las patas traseras (¡tsk!) Pero en definitiva es una combinación de gran trabajo mecánico y artístico al que sólo le falta una capa de material exterior y algo que permita a la titiritera poder ver lo que sucede fuera del disfraz.

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El mayor barco construido completamente mediante impresión 3D en 72 horas ha batido 3 récords Guinness

En la Universidad de Maine han fabricado este barco de 2,2 toneladas y 7,6 metros de eslora en 72 horas, utilizando una impresora 3D industrial gigantesca. En el vídeo puede verse todo el proceso, convenientemente acelerado mediante la técnica del time-lapse.

El trabajo de impresión requirió tres días completos (72 horas) y visualmente es muy entretenido, porque es como cuando cortan un barco o cualquier otro vehículo en una sección, pero al revés. Con esta construcción batieron a la vez tres récords Guinness:

  • Mayor impresora 3D de polímeros
  • Mayor objeto sólido 3D impreso
  • Mayor barco 3D impreso

La gigantesca impresora puede imprimir objetos de hasta 33 metros de longitud por 7,5 de ancho y 3 de alto. Como no podía ser de otra forma, ya están pensando en usarla militarmente para construir barcos, refugios y otro tipo de equipamiento militar, aunque naturalmente tendrá también otras aplicaciones.

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Classicbot: entrañables juguetes‑Mac en miniatura

ClassicBot

En la tienda de los Classicbot se venden «ordenadores en miniatura» con brazos y piernas, pequeños juguetitos con aspecto de Mac y de otros iconos de la cultura geek. De hecho venden literalmente iconos: las imágenes de la interfaz de los antiguos sistemas Mac OS en miniatura, como el icono de la papelera, el disquete, las carpetas o la bomba de error. Los famosa imaginaría creada por Susan Kare en los 80.

ClassicBot

También hay muñecos como el iBot G3 Bondi Blue, el Tangerine (naranja mandarina) o el Classic Black, que parece la versión Darth Vader del Classic.

También hay fundas para el iPhone, pero los más divertidos son sin duda los muñequitos. Baratos no son, pero entrañables un rato.

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Un coche con techo solar que se recarga en cualquier sitio al sol y puede recorrer 20 km diarios durante 30 días

Hanergy Solar Car

Este coche de Hanergy tiene el aspecto y tamaño de un utilitario ligero y pequeñito de cuatro plazas pero una importante particularidad: el techo es un panel fotovoltaico y puede recargar sus baterías con sólo estar al sol. Al menos 20 km diarios durante 30 días seguidos. Y resulta que 20 km es una distancia más que suficiente para un gran número de personas en su rutina diaria de transporte.

En EnergyTrend cuentan que ya en 2016 el mismo coche recorrió 80 km durante un día sin recargarse. En la prueba de casi un mes de duración la carga de la batería se mantuvo entre el 60 y el 80 por ciento; la velocidad máxima del coche es de unos 70 km/h, que tampoco es para hacer carreras ni largos viajes, pero no es ese el conceto. Curiosamente el panel fotovoltaico está diseñado de modo que recarga las baterías incluso en los días nublados, aunque más lentamente.

Hanergy Solar Car

Según parece esta empresa china es una de las más destacadas en este campo y se dedica a paneles para todo tipo de instalaciones, edificios, y también tiene muchos diseños para vehículos de todo tipo equipados con techos solares y distintas prestaciones: coches de carreras, utilitarios, autobuses… Su idea es que la recarga solar sea un complemento estándar en todo tipo de vehículos eléctricos en el futuro.

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Algunos enlaces acerca del experimento de Google sobre «supremacía cuántica» en un ordenador con 53 qubits

Aprovecho este vídeo de Seeker que me ha parecido una muy buena explicación de la cuestión para anotar algunos enlaces acerca de un asunto que lleva unos días revoloteando: el trabajo que investigadores de Google y la NASA han llevado a cabo acerca de un experimento con un ordenador cuántico con 53 qubits y la denominada supremacía cuántica.

Los titulares dicen de todo «Google ha logrado…», «defiende que ha alcanzado…», «habría alcanzado…», «podría haber alcanzado…», «reclama haber alcanzado…», «asegura haber alcanzado…», «vence la carrera…», «¿revolución o farol?», «¿se ha alcanzado…?», «la supremacía ha llegado (supuestamente)…» ¡Tsk! ¡Qué difícil es explicar estas cosas!

Lo primero, algunos hechos:

  • Un paper apareció publicado en una web con el sello de la NASA y Google pero era preliminar. Tan pronto como apareció, desapareció. Pero por suerte hubo gente que lo pudo descargar y distribuir, de modo que muchos expertos han podido examinarlo convenientemente. Es este: Quantum Supremacy Using a Programmable Superconducting Processor (Inverse.com)
  • Eso quiere decir que no es la versión final, que todavía no ha pasado la revisión por pares ni ha sido publicado por ninguna revista científica de prestigio (aunque todo el mundo espera que sea pronto y probablemente en una de las dos más famosas).
  • El experimento se llevó a cabo con un ordenador de 54 qubits –llamado Sycamore– en los cuales uno de los qubits resultó defectuoso y se tuvo que eliminar (de ahí el número raro: 53).
  • Curiosamente, según Qubit Counter –que lleva la cronología de estas cosas– Google ya tenía un ordenador de 72 qubits en 2018, y ese mismo año se supo de otro de Rigetti de 128 qubits. Pero en asuntos de computación cuántica «no todos los ordenadores cuánticos son iguales», de modo que esos 53-54 qubits también pueden ser ligeramente diferentes. Por no hablar de todos los problemas derivados de la escalabilidad y la decoherencia.

Ahora, una definición:

La supremacía cuántica es el momento en que un ordenador cuántico supera al mejor de los superordenadores convencionales resolviendo cierto tipo de problema.

– Dominic Walliman

Según cuentan en Seeker y explican otros expertos en el tema que han leído el trabajo lo cierto es que parece posible que el experimento de Google haya conseguido lo que dice la definición. Pero por otro lado, sucede que esa definición es un tanto genérica porque afirma que el ordenador cuántico es el que supera al mejor superordenador «resolviendo cierto todo de problema», no cualquier problema (que es lo que suele pensar la gente generalmente).

El problema planteado en el experimento es uno que tiene que ver con generar números aleatorios y el cálculo de una distribución estadística relacionada con el muestro de estados cuánticos. Con el más potente superordenador actual (el Summit de IBM) se necesitarían unos 10.000 años para esos cálculos; el ordenador cuántico de Google dio con la solución en 3 minutos y 20 segundos. Así que prueba superada. (Nota: la solución no era un número, estilo «42» –que es lo que suele pensar la gente– sino presentar una distribución estadística con ciertas propiedades.)

Esto no significa necesariamente que ese ordenador cuántico sirva para descifrar códigos secretos, factorizar números gigantescos como el RSA-2048 o nos vayamos a ver abocados al terrorismo cuánticos; tal y como se describe no sirve para eso. De hecho –en general– aunque sirviera para descifrar un código o factorizar ciertos números probablemente existirían otros sistemas de cifrado y seguridad que no podría atacar ni resolver: los ordenadores cuánticos funcionan de una forma bastante diferente a los convencionales (que son más –digamos– «genéricos») y la programación y su diseño físico están muy relacionados; no se escribe en un lenguaje genérico, se compila y arreando. De hecho puede que esos ordenadores sean muy buenos para «simular procesos» cuánticos (algo que hay gente que considera un poco WTF) pero no para otras tareas.

Recordemos lo que decíamos hace más de un año sobre el tema:

(…) Irónicamente, el problema que deben resolver los ordenadores cuánticos para «demostrar su supremacía» no sirve absolutamente para nada, no tiene aplicación práctica. Se llama problema de muestreo y tiene que ver con distribuciones matemáticas: resulta «fácil» para los ordenadores cuánticos pero exponencialmente difícil a medida que crece para los ordenadores convencionales. IBM tiene un superordenador convencional que puede simular un ordenador cuántico de 56 bits (sí: se puede hacer), de modo que más o menos «esa es la cifra a batir», según Walliman.

Este otro párrafo parece incluso premonitorio:

Si un ordenador cuántico pudiera resolver ese problema y el mayor de los superordenadores convencionales no se consideraría alcanzada esa supremacía cuántica. No está del todo claro si el número de qubits puede seguir creciendo y creciendo sin fin (y hay diversas variantes y tecnologías, cada cual con sus limitaciones), por los problemas de la decoherencia cuántica y otros tipos de «ruido» que puedan marcar cierto límite todavía no explorado.

Así que ahí estamos.

Aquí van algunos enlaces más para quienes estén interesados en el tema:

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LCCS: el monitor «híbrido» hijo directo de la «guerra de las tecnologías de la TV en color»

Nuestro amigo Gali nos hizo llegar este curioso vídeo del departamento de tecnologías viejunas en el que Alec de Technology Connections muestra un rarísimo «monitor portátil profesional» de 6 pulgadas de JVC modelo ADP-50VB que emplea una tecnología llamada LCCS, una especie de híbrido entre LCD y CRT con imágenes en blanco y negro que acaban viéndose en color. Tan rara y poco habitual es eso del LCCS que no solo ya no existe, sino que apenas hay referencias, ni página en la Wikipedia ni nada más allá de algunos manuales técnicos y algún párrafo de referencia histórica.

Y es que tal y como se ve en el vídeo ese monitor color emplea un tubo de rayos catódicos (CRT) en blanco y negro (WTF aquí) al que mediante un ingenioso sistema se superpone otra pantalla intermedia, algo similar a la tecnología de algunos modelos de gafas 3D de los cines. Técnicamente esa pantalla intermedia que se superpone es un LCCS (Liquid Crystal Color Shutter), una lámina que puede dejar pasar la luz en sus componentes rojo, verde o azul. Lo mejor es que puede sincronizarse con el tubo monocromo para hacerlo de forma rápida e invisible para el ojo. De modo que lo que se «proyecta» en realidad son tres imágenes: roja, verde y azul en rápida sucesión. La persistencia de la visión hace el resto. (Como este monitor JVC es del año 2000 además lleva bastante electrónica complicada para convertir de PAL/NTSC a ese formato en el que se descomponen las tres imágenes monocromas por colores y luego se proyectan sucesivamente de forma sincronizada).

Lo curioso es que esta tecnología es bastante vieja: data de 1939. Y ni siquiera la inventó JVC sino un ingeniero húngaro de la CBS llamado Peter Carl Goldmark. Desde entonces se ha utilizado no en emisiones de televisión, pero sí en algunos proyectores de vídeo e incluso en las salas de los cines, donde se adaptó con otro componente llamado DMD (Digital Micro-mirror Device) que produce un característico «efecto de arcoiris» cuando se mueve físicamente el aparato.

Originalmente el efecto propuesto por Goldmark se conseguía electromecánicamente: con filtros de color rojo-verde-azul y una rueda giratoria movida por un motor. En la época de la guerra de las tecnologías de la TV en color era la propuesta de la CBS; era más barato y daba buen resultado. Pero por desgracia no era compatible con las emisiones en blanco y negro de entonces. De modo que el que triunfó fue el sistema de la RCA, donde la señal era compatible y se añadía el color en la misma señal mediante trucos matemáticos e ingenieriles (acabó siendo el NTSC en 1941).

El modelo moderno tiene una patente de Tektrokix, que probablemente es la que utilizó JVC. Aunque el color no es del todo fiel el resultado no está nada mal –por ejemplo para videojuegos– y sobre todo tiene la ventaja de que se ve estupendamente con luz directa y en el exterior; de ahí que se recomendara como «monitor profesional portátil» para trabajos de campo. Por desgracia la tecnología LCSS era muy cara, sólo era práctica en tamaños pequeños y cuando los monitores LCD/LED/OLED se popularizaron con píxeles más pequeños y pantallas más grandes podemos decir que el LCSS simplemente no lo consiguió.

Actualización – Hay más detalles todavía en un artículo de Hack-a-day: Sharpest color CRT display is monochrome plus a trick. (¡Gracias @d_m_iz!)

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¿Por qué es tan raro CSS? Una explicación sobre por qué funciona y cómo resuelve problemas diversos

Frecuentemente oímos muchas opiniones sobre CSS: que está roto, que es genial, o a veces ambas cosas a la vez (…) Es un poco como lo de: ¿esta imagen es un pato o un conejo? Dependiendo como lo mires, algo puede ser un bug o una feature, un fallo o una característica interesante.

– @MiriSuzanne

Este vídeo de @MiriSuzanne para Mozilla acerca de por qué CSS es como es, incluyendo que resulte un poco raro pero a la vez altamente conveniente es una auténtica maravilla. Una joya que debería ser estudiada antes de adentrarse en los procelosos mundos del HTML/CSS y del “diseño” (comillas en el aire incluidas) para la web. No estaría mal que lo vieran también los clientes y jefes de proyecto que encargan webs y apps –aunque probablemente no lo harán– para entender por qué algunas cosas son como son y otras no conviene hacerlas.

Cuando Tim Berners-Lee inventó la World Wide Web había documentos de hipertexto, en su mayoría artículos científicos. Pero que esa fuera la motivación original no implica que sólo sirviera para eso ni que eso siga siendo así ahora (igual que porque Gutenberg impriera primero biblias no significa que la imprenta sólo sirva para imprimir biblias). De hecho como el HTML es un estándar abierto la idea era que funcionara en todo tipo de ordenadores y dispositivos; no estaba limitado por unas reglas de diseño concretas.

Es la separación entre el HTML y el CSS (que llegaría años después) permitió al consorcio W3C seguir con estándares abiertos, con principios que funcionan en todo tipo de aparatos: tanto en los ordenadores como en los móviles, los coches o los relojes. En el mundo real esto también es así: se diseñan asientos y cinturones de seguridad que sirven para personas de distintos sexos y tamaños, y hay estándares de usabilidad para personas ciegas y edificios para quienes no puede utilizar escalones sino rampas. Esto también se aplica a las diversas interfaces de entrada y salida: teclados, auriculares, Braille y demás.

El CSS es un estándar que cuando falla, falla grácilmente, lo que quiere decir que si alguna característica nueva no funciona en un tipo de dispositivo simplemente no se usa. Se ignora. Los aspectos del diseño se unen «en cascada» hasta que el navegador recibe toda la información y decide cómo mostrarlos. Quien diseña no decide cómo se va a ver exactamente; tan sólo lo sugiere. El navegador es por tanto resiliente y a prueba de fallos; siempre lo hará lo mejor que pueda. Esa era la idea original y se ha mantenido: todo es compatible con lo que existía antes. El hecho de que la primera página web todavía funcione es toda una pista y un gran ejemplo.

Suzanne compara este trabajo con escribir un guión: se pueden incluir palabras y frases, e incluso quién-dirá-qué, pero el resultado será diferente dependiendo de los actores y actrices de la obra y de los teatros concretos en que se escenifique, o si una productora la adapta al formato serie o película. Pero la base es la misma. El CSS es contextual, está pensado para adaptarse al contexto, a los dispositivos y las aplicaciones. Por eso es tan raro. Pero esa rareza es algo tremendamente positivo, como ya ha demostrado a lo largo de su corta pero interesante vida en la Web.

(Vía Jen Simmons.)

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Cómo se fabrican los lápices Faber‑Castell

Este promovídeo del Faber-Castell es probablemente uno de los más gozosos, satisfactorios y que más gustirrinín me han dado de los que he visto en la última temporada. Y es que lo tiene todo: maquinaria de precisión, los grandes protagonistas del material de papelería –los lápices– y colores variados. Una combinación a la que le han añadido movimientos de producción en cadena, música épica y algunas explicaciones para lograr un vídeo tan adictivo como satisfactorio, a falta de un término mejor.

El vídeo incluye tres «capítulos» o fases de la fabricación: las minas, los lápices (madera) y estampación exterior. Se puede ver cómo son las materias primas (grafito, arcilla), los moldes de madera en que se colocan y prensan las minas y cómo se secan en las diversas fases y luego se aplica la estampación… además del meticuloso afilado, que ya es gustoso de por sí. Momentos de éxtasis hay muchos, pero me quedo con el operario acariciando las minas en 00:55 y ese lugar de gozo que debe ser la habitación de secado de 03:35.

El vídeo tiene una gran producción y videografía, aunque no sé si tienen muchas fábricas o sólo la que se ve en las imágenes, ni si todas serán igual de entrañables y apetecibles o el resto estarán más robotizadas y tendrán menos toques vintage. Desde luego sería un lugar de culto para visitas de fans de los «procesos de fabricación de cosas», si acaso admitieran visitantes. (Nota: a punto estuve de meterme en una planta de procesamiento de tomates estas vacaciones, donde sí que había «visitas guiadas».)

En el vídeo dicen que en 257 años que tiene Faber-Castell calculan que han producido en total 2.300 millones de lápices, lo cual es una cifra bastante llamativa, se mire como se mire.

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Galaxian: de cómo las «moscas» revolucionaron los videojuegos de marcianitos en las recreativas

Galaxian (1979) fue uno de los grandes éxitos de Namco, un matamarcianos que supo innovar respecto a los videojuegos de la época con detalles que hoy damos por sentado pero que entonces eran totalmente novedosos:

  • Gráficos en color RGB (hasta entonces eran monocromo o color simulado)
  • Iconos para las «naves/vidas restantes» siempre en pantalla
  • Banderas para indicar la fase del juego
  • Enemigos con diferentes tipos de «personalidad propia»
  • Jingles musicales, creados con sintetizador

Este minidocumental de Ahoy cuenta algunos detalles más y tiene imágenes de Galaxian y otros juegos en acción. Era también mi videojuego favorito, sólo por detrás de Defender (Williams, 1981). Mi récord eran más de 300.000 puntos si mal no recuerdo.

La nave del juego era la Galaxip y la gente ponía nombre a las diferentes naves enemigas, más conocidas como «moscas» por su aspecto insectoide, que ya era aparente incluso en el dibujo de la recreativa y los folletos. Estaban las verdes que eran lentas, las moradas rápidas y temibles y las naves nodrizan descendían siempre que podían con escoltas rojas. Galaxian utilizaba como hardware un procesador Z80 a 3 MHz y tenía una pantalla (vertical) con una resolución de 224 × 256 píxeles.

Aunque existieron versiones para casi todos los ordenadores y consolas familiares de la época ninguna era demasiado fiel al original: era difícil que tuvieran la misma fluidez y efectos visuales. Del propio juego existió una segunda parte que comercialmente fue muy exitosa: Galaga, que sin embargo en España no llegó a ser tan popular. Curiosamente todo el mundo sabe de ella porque aparecía en una escena al principio de la película Juegos de guerra (1983) en el salón de máquinas recreativas; la sensación que dejaba verla era «es un juego como las moscas, pero diferente».

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Mind Field, la serie sobre el comportamiento humano y la mente, ahora completamente gratis

Michael Stevens, más conocido por Vsauce, preparó hace tiempo una serie documental para YouTube Premium acerca de la mente y el comportamiento humano desde el punto de vista científico. Y tal y como ha anunciado ahora va a ser completamente gratis hasta final de año. Así que es una gran oportunidad para verla si no tienes YouTube Premium (que IMHO merece la pena, porque además del acceso a algunas series como esta te ahorra toda la publicidad en los vídeos, lo que a largo del año pueden ser muchas horas de tu vida).

Mind Field son tres temporadas de 8 episodios cada una, de unos 25 minutos. Los episodios acumulan entre 10 y 25 millones de visualizaciones cada uno, lo que no es moco de pavo. Los temas van desde la ciencia de la psicología a la congnición, las emociones, los experimentos o el libre albedrío. A modo de ejemplo estos son los títulos de la primera temporada:

La segunda y tercera temporada exploran otros aspectos del comportamiento humano, siempre centrados en el cerebro y la influencia de la consciencia; temas como el poder de la sugestión, las experiencias psicodélicas, cómo hablar con los alienígenas o leer la mente… pero siempre desde un punto de vista científico, al más puro estilo Vsauce al que sus seguidores estamos acostumbrados, pero con mejor producción, porque cuando hay dinero se nota.

A quien le interesen esos temas le interesará aprovechar la oportunidad de ver gratis la serie, que aunque no deja de ser una pequeña producción para YouTube está bien trabajada y desde luego es mucho mejor que otras que se emiten por televisión e incluso en canales temáticos.

Otros vídeos de Vsauce que nos encantaron y comentamos en su día:

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